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Junta de Paz de Trump: ¿El fin de la ONU?

Este jueves 22 de enero se formalizó la creación de la Junta de Paz, un organismo impulsado y presidido por Donald Trump en el marco del Foro de Davos. Esta nueva entidad tiene como objetivo intervenir en zonas de conflicto para resolver las problemáticas que azotan a la región. Su misión inicial, según se anunció, será “reconstruir y administrar” Gaza.



La Junta se integrará por aquellos países que decidan participar aportando una suma de mil millones de dólares para financiar sus objetivos. Trump promocionó este nuevo espacio como una alternativa a las Naciones Unidas, invitando a naciones de todo el globo. Hasta el momento, confirmaron su participación: Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Qatar, Egipto, Turquía, Marruecos, Kazajistán, Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Azerbaiyán, Kosovo, Armenia, Hungría y las potencias nucleares de Pakistán e Israel.


Según las ocho páginas del documento fundacional, “las decisiones se toman por mayoría de los Estados miembros presentes y votantes”, aunque están “sujetas a la aprobación del presidente”. A su vez, se especifica que “la sustitución del presidente solo puede tener lugar tras una dimisión voluntaria o por incapacidad”. Paralelamente, funcionaría un consejo ejecutivo restringido, también dirigido por Trump y compuesto por siete miembros (casi todos estadounidenses), entre los que figuran Marco Rubio, Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner.



La ONU y su incapacidad


Durante los últimos años, y principalmente en las últimas semanas, fuimos testigos de un mundo complejo, cambiante y violento. Las guerras alcanzan a todos los continentes y el organismo internacional nacido tras el fin de la cruenta Segunda Guerra Mundial demuestra su incapacidad para detener los conflictos, lograr consensos o frenar un genocidio en curso.


Su inoperancia responde a varios factores. Por un lado, su enorme burocracia y la cantidad de suborganizaciones que la componen dificultan la tracción entre agendas y oficinas; por otro, su conducción ha demostrado desinterés en ejercer el rol asignado. Esto se suma al hecho de que el poder de veto en el elitista Consejo de Seguridad evidencia que es un organismo que se aleja cada vez más de la democracia, sosteniendo un status quo que ya ni siquiera existe y que se está reordenando.



En el caso de Gaza, Naciones Unidas no pudo ofrecer más que una asistencia limitada a las víctimas palestinas. A pesar de reconocer que hubo genocidio, limpieza étnica y desplazamiento forzado, la organización no logró más que denunciar, sin poder poner fin a la atrocidad cometida por el Estado de Israel. Esto se suma a otros dramas que el mundo padece, como lo que sucede en Sudán, la República Democrática del Congo o Myanmar.


Hay un potencial tremendo en las Naciones Unidas, y creo que la combinación de la Junta de Paz con el tipo de gente que tenemos aquí... podría ser algo muy, muy único para el mundo" Donald Trump

¿Quiénes se negaron a participar de la Junta de Paz y quienes están analizando ser parte?


Las potencias europeas son las que han mostrado mayor desinterés: Francia, Dinamarca, Reino Unido, Finlandia y Noruega, entre otros, rechazaron la propuesta. La tensión por Groenlandia ha distanciado a los Estados Unidos del viejo continente, y el nuevo espíritu europeo —que pone en riesgo a la OTAN en busca de autonomía— hace que lo más conveniente sea no plegarse a Trump.


Muchos han preferido la cautela, como Alemania (que analiza el rol de Rusia), la Unión Europea, Canadá, Brasil, India y, fundamentalmente, China. La potencia asiática mencionó que el miércoles le respondió a Trump, pero no especificó el tenor de su respuesta. Una eventual participación de China reconfiguraría el tablero por completo.


El factor determinante será la presencia de Rusia. El Kremlin afirmó el miércoles por la noche que estudia la propuesta luego de que Trump sugiriera su incorporación. El presidente Vladímir Putin declaró que Moscú estaría dispuesto a pagar los mil millones de dólares utilizando activos rusos congelados en EE. UU. “para apoyar al pueblo palestino”. Este intercambio generó el rechazo inmediato de Ucrania, que se negó a formar parte del espacio si Rusia está presente.



¿Es la solución para Gaza?


A simple vista, se entiende que estamos lejos de una solución definitiva. Trump propone a Ali Shaath como administrador de un gobierno tecnocrático para gestionar la zona. Sin embargo, existe una gran precaución ante un gobierno tutelado principalmente por la potencia que financió el genocidio en Gaza. Es difícil creer en un buen puerto si los Estados Unidos proyectan más un desarrollo inmobiliario que una mejora en la calidad de vida de millones de palestinos sometidos.


Asimismo, la participación de Israel en la Junta sugiere que este organismo tendrá intereses que difícilmente coincidan con los de los dos millones de palestinos en el territorio. A través de esta Junta, Israel podría ejercer un control total sobre la población luego de actuar con impunidad. Por lo tanto, la situación para los palestinos sigue siendo preocupante.



Gaza atraviesa un alto al fuego frágil, donde Israel continúa atacando deliberadamente y la población sigue vulnerable, desplazada, con hambre y frío. Aun así, no todo es negativo: estas nuevas expresiones intentan confrontar a un sistema ineficiente como el de las Naciones Unidas que, en nombre de la paz, permite el mercado de armas, las guerras y el desamparo de millones de personas.



Fuentes


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