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EZLN: La rebelión indígena que desafió al orden mundial

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) surge un movimiento armado en Chiapas, México siendo un movimiento guerrillero que ha desafiado al neoliberalismo en América Latina. El 1 de enero de 1994 mientras México celebraba la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN/NAFTA), un grupo armado compuesto principalmente por indígenas mayas ocupó varias ciudades del Estado de Chiapas y le declaró la guerra al gobierno de Carlos Salinas de Gortari, este acontecimiento no fue sorprendente solo para las autoridades mexicanas, sino que también llamó la atención de la comunidad internacional. El EZLN se identificó como un grupo que afirmó luchar por la democracia, libertad, justicia y reconocimiento para los pueblos indígenas históricamente marginados.


Lo que en principio parecía una insurgencia local, terminó convirtiéndose en uno de los movimientos políticos más influyentes de la América Latina contemporánea. Más allá de sus acciones militares, el EZLN logró instalar un debate global sobre los efectos de la globalización, la situación de los pueblos originarios y las limitaciones del neoliberalismo estadounidense que se impuso tras el fin de la guerra fría.



Contexto geopolítico de 1990


Para comprender la importancia del levantamiento zapatista es necesario analizar el contexto internacional, comenzando con la caída de la Unión Soviética en 1991 dejando a Estados Unidos como la única potencia global. Durante aquellos años predominaba las ideas de la democracia liberal y la economía de mercado que constituían el modelo definitivo para el desarrollo de las naciones.


En América Latina, numerosos gobiernos impulsaron reformas económicas orientadas a la apertura de los mercados, las privatizaciones estatales y la reducción de la intervención estatal de los mercados. Estas medidas, inspiradas en el Consenso de Washington, buscaban integrar a las economías regionales a la economía global. México se convirtió en uno de los principales exponentes del proceso, la firma del TLCAN con Estados Unidos y Canadá fue presentada como un paso histórico hacia la modernización económica y la inserción internacional del país.


Para muchas comunidades rurales e indígenas, especialmente en el sur mexicano, la apertura económica generaba incertidumbre. Existía el temor de que los pequeños productores no pudieran competir con las grandes empresas agricultoras norteamericanas y que las desigualdades históricas se profundizaran mucho más, fue precisamente en este contexto donde apareció el EZLN, liderado por Rafael Sebastián Guillén Vicente conocido como “Sub comandante Marcos”, siendo la cabecera más importante del grupo.


Chiapas: Una periferia olvidada


El estado de Chiapas constituye una de las regiones más ricas de México en términos de recursos naturales al tener importantes reservas de agua, tierras fértiles y una gran biodiversidad. Sin embargo, durante décadas también fue una de las zonas con mayores índices de pobreza y exclusión social.


Las comunidades indígenas enfrentaban dificultades para acceder a la educación, salud, infraestructura y representación política. La concentración de la tierra y las desigualdades económicas alimentaban un creciente malestar social. Desde una perspectiva geopolítica, Chiapas ocupa además una posición estratégica debido a su cercanía con Centroamérica y particularmente con Guatemala, lo que le permite a este estado gozar de una posición geográfica clave para las comunicaciones entre México y los demás países centroamericanos.


La gran parte de la población de Chiapas permanecía marginada de los beneficios derivados de la apertura económica, hecho que permitió al EZLN en explotar esa contradicción por medio de la figura del subcomandante Marcos y la utilización de los medios de comunicación e internet que le permitieron que el movimiento obtuviera una repercusión internacional sin precedentes para una insurgencia latinoamericana, convirtiendo así al EZLN en uno de los primeros movimientos políticos en utilizar eficazmente las nuevas tecnologías para construir redes internacionales de apoyo.


Sub comandante Marcos
Sub comandante Marcos

Los Acuerdos de San Andrés


Luego de los enfrentamientos entre el EZLN y las fuerzas armadas en distintos puntos de Chiapas como San Cristóbal de las Casas, Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas, llevó al gobierno mexicano a reconocer mayores derechos políticos, culturales y territoriales para los indígenas. Todo esto fue posible recién en el año 1996 cuando el gobierno de Ernesto Zedillo y representantes del EZLN firmaron los acuerdos de San Andrés.


Una vez firmados los acuerdos la implementación de los mismos se quedaron estancados debido a las diferencias entre las partes porque el zapatismo denunció reiteradas veces que el estado mexicano incumplió los compromisos asumidos, el fracaso de las negociaciones terminó de consolidar una estrategia que marcaria el futuro del movimiento: La construcción de espacios autónomos de autogobierno. La violencia se agudizó y los enfrentamientos con las fuerzas continuaron, marcando hechos contundentes y sangrientos como la matanza de Acteal, en la región de Los Altos de Chiapas en 1997 que marcó el punto más critico de la violencia paramilitar contra las bases de apoyo del EZLN.


EZLN frente a las nuevas amenazas


Durante décadas, el zapatismo redujo su actividad militar y concretó sus esfuerzos en la construcción de sistemas autónomos de organización política, educación y salud dentro sus territorios.


La expansión de organizaciones criminales, el aumento de la violencia y las disputas territoriales en Chiapas generaron nuevos desafíos para la comunidad zapatista. Un hecho reciente fue lo ocurrido en 2023 cuando el movimiento anunció una reorganización interna, donde las autoridades zapatistas disolvieron las tradicionales juntas de Buen Gobierno y la reemplazaron por nuevos gobiernos locales (GAL) con el argumento de que la región sur afrontaba una crisis marcada por la violencia, el crimen organizado y la inestabilidad política.


La transformación demuestra que el EZLN ya no enfrenta únicamente a los desafíos del neoliberalismo vigentes de la década de 1990 porque les toca lidiar con los fenómenos derivados del crimen organizado y el aumento de la violencia en Chiapas y en el resto de la frontera sur de México.


El EZLN como referencia geopolítica


Tras 30 años de su aparición, el EZLN sigue siendo uno de los actores políticos más singulares de América Latina y a pesar de su influencia limitada, manteniendo una importante calidad simbólica y continúa participando en los debates que tengan que ver con la autonomía, medio ambiente, identidad indígena y globalización.

         

La historia del EZLN demuestra que un conflicto local puede adquirir dimensiones internacionales cuando logra conectar problemas regionales con debates regionales. Lo que comenzó como una rebelión indígena en las montañas de Chiapas terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos politicos más influyentes de la actual América Latina contemporánea y en un caso de estudio para comprender las nuevas dinámicas de poder, resistencia y autonomía en el siglo XXI.



Conclusión


El EZLN ha atravesado distintos sexenios diferentes, pero no ha logrado desaparecer del escenario político mexicano. Comenzando con el gobiernos de Salinas de Gortari, cuya administración ocurrió el levantamiento del movimiento zapatista, hasta las negociaciones fallidas de los gobiernos de Ernesto Zedillo después de los acuerdos de San Andrés y luego en el 2001, durante el sexenio de Vicente Fox cuando de manera negligente dijo resolver el problema con el EZLN en 15 minutos, provocando el aumento de las tensiones con los zapatistas y así con los otros sexenios de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y el de Manuel López Obrador, con quienes el movimiento ha mantenido una relación compleja con el estado mexicano, alternando periodos de dialogo, tensión y distanciamiento, donde cada sexenio intentó llegar a un acuerdo por medio de estrategias de contención o desarrollo regional sin lograr convencer al movimiento en autonomía, reconocimiento indígena y desarrollo social, cuestiones reclamadas de 1994.


Con la llegada de la actual presidenta, Claudia Sheinbaum abrió una nueva etapa en esta cuestión, ya que la actual gestión ayuda a los zapatistas a combatir al crimen organizado, violencia territorial y transformaciones económicas que afectan al sur de México.


El EZLN ha demostrado que una notable capacidad de adaptación, algo visto desde el comienzo como rebelión armada contra el orden político y económico de los años noventa transformando un proyecto de autonomía comunitaria en una supervivencia de sexenios complejos y discusión sobre soberanía, identidad indígena y gobernanza local en América Latina. La permanencia de este grupo evidencia la problemática que dieron paso al levantamiento que aun forman parte de la realidad mexicana y siguen representando un desafío para cualquier administración que aspire a una construcción de una integración nacional más inclusiva.


Fuentes


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