La Estrategia Política del Entretenimiento
- Franco E. Dorinzi

- 8 mar
- 5 min de lectura
Vivimos semanas intensas en la geopolítica. Medio Oriente arde mientras el mundo se sumerge en un mar de noticias que van y vienen sobre el conflicto, el mercado, los líderes, quién gana y quién pierde; "una aparente e inmediata Tercera Guerra Mundial". Convivimos constantemente con esta incertidumbre mediática y un bombardeo masivo de datos que logra disolver la coherencia de los hechos. No es un fenómeno de los últimos días, semanas o meses; es una tendencia que tomó protagonismo con el auge de las redes sociales.

La palabra para definirlo es INFOXICACIÓN, término que Alfons Cornella define así:
"Estar infoxicado es tener más información de la que uno es capaz de procesar. Es el ruido que nos impide ver la señal; cuando el exceso de datos se convierte en desinformación porque no somos capaces de encontrar lo que buscamos o de entender lo que leemos".
¿Es una consecuencia tecnológica o diseño programado? No es un accidente. Las tecnologías son la herramienta con la cual la información fluye a escalas jamás vistas. En este momento puede estar cayendo el gobierno de Sri Lanka y puedes saber qué pasa en cada instante: qué gobierno había, cuántos habitantes tiene y dónde queda esa isla. Ese gran poder, que otorgó por primera vez acceso al conocimiento a toda la sociedad, hoy se ha vuelto en nuestra contra.
A este avance debemos sumarle un protagonista de este 2026: la Inteligencia Artificial. Hoy circula tanta información verídica como falsa; las personas pueden ver un video de un ataque a Teherán o a Tel Aviv y no saber si es real o generado por IA. Incluso grandes medios de comunicación han caído en la trampa de publicar videos falsos. Este factor complejiza la cuestión hasta niveles críticos.
La información nos supera y estamos completamente infoxicados. El objetivo de este análisis es entender quién capitaliza esta dominación mediática y cómo la política se adecua a esta retórica.
"La distinción específica de lo político, a la que pueden reducirse los actos y motivos políticos, es la distinción entre amigo y enemigo" – Carl Schmitt.
El entretenimiento y el poder
Etimológicamente, la palabra entretenimiento proviene del latín intertenere, que significa "tener entre" o "mantener unido". En su sentido más básico, es cualquier actividad que retiene la atención de una audiencia, proporcionándoles placer o distracción.
Para pensadores como Guy Debord, el entretenimiento no es solo diversión, sino una forma de organizar la sociedad. Debord argumenta que "el espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes". El entretenimiento es la herramienta que transforma a los ciudadanos en espectadores pasivos, sustituyendo la experiencia real por representaciones visuales que mantienen el orden social.
Por otro lado, Sheldon Wolin describe en Democracia S.A. cómo el sistema utiliza la inseguridad económica como herramienta de control. La inflación y la precariedad laboral actúan como mecanismos de desmovilización. El ciudadano vive en un estado de "ansiedad permanente", lo que produce sujetos pasivos, demasiado asustados de perder lo poco que tienen (o demasiado ocupados intentando no caer en la pobreza) como para organizarse políticamente. La economía se convierte en la nueva "policía" que mantiene a la gente a raya.
Ahora, saliendo de lo teórico, es evidente cómo muchos gobiernos actuales han adoptado esta estrategia para consolidarse en el poder de forma muy grotesca, como ocurre con las figuras de Milei o Trump.

Javier Milei ha hecho todo tipo de insultos contra parte de sus ciudadanos, ha reivindicado a Margaret Thatcher, llevó a cabo una criptoestafa por redes sociales siendo presidente en el verano de 2025 y su entorno cercano enfrenta acusaciones de corrupción con datos fehacientes. Sin embargo, Milei canta en público como una estrella de rock y participa en obras de teatro durante su mandato. Su papel es claro: el de un ACTOR que busca ENTRETENER.
Así bajo esta dinámica, ganó las elecciones de medio término y sigue siendo favorito para 2027. La explicación reside en EL MIEDO. Milei plantea constantemente una línea divisoria entre "nosotros y ellos": "argentinos de bien" vs. "Kukas corruptos". Cada vez que el gobierno comete una incoherencia o compromete la soberanía, la excusa es la misma: "con el kirchnerismo estabas peor".
El ataque contra la oposición (un espacio hoy inútil) llegó al punto de desacreditar mediciones de inflación alegando "infiltrados". Mientras tanto, la sociedad se endeuda, las pymes cierran y el país profundiza su ciclo de decadencia. Esta dinámica no es nueva: la vimos con Alberto Fernández y la amenaza del retorno de Macri; con Macri y el miedo a la vuelta de los kirchneristas; o con Cristina Fernández de Kirchner y su retórica contra el neoliberalismo. La diferencia es que Milei ha llevado este recurso a un nivel mucho más impactante.
"Es propio de la tiranía sembrar la sospecha entre los ciudadanos; el tirano sabe que su poder no corre peligro mientras los hombres no confíen los unos en los otros" – Aristóteles.

Este escenario no es exclusivo de Argentina. Desde el inicio de la guerra en Irán, las búsquedas en Google sobre el caso Epstein se redujeron un 95%. Un escándalo que salpicó a monarquías europeas y árabes, políticos demócratas y republicanos, cantantes y actores; todo quedó en el olvido porque ahora prima un nuevo entretenimiento, una nueva urgencia.
¿Cuántas cosas han pasado desde aquel primero de febrero? Invasiones, ataques, incluso fenómenos inexplicables como una aparente confirmación de existencia de aliens. No es casualidad; hay intenciones detrás. El mundo entró en un proceso de cambio global sin precedentes y el sistema necesita un ciudadano pasivo. Tal como sucedió en la pandemia, donde la infoxicación permitió encierros masivos que vulneraron derechos conquistados, hoy nos encontramos en un momento similar.
¿Cuál es la solución? Desintoxicarse. Significa no darle prioridad a lo irrelevante, no especular y evitar que el ruido ocupe un lugar central en nuestras vidas. Debemos reclamar nuestros derechos cuando son vulnerados y exigir verdad y justicia cuando la mentira se presenta ante nuestros ojos. Esto implica reducir las horas de exposición a las pantallas y, más aún, al flujo constante de información; debemos buscar aquello que aporte valor real a nuestra vida en lugar de alimentar la incertidumbre cotidiana. Y, fundamentalmente, dejar de ver al “otro” como un enemigo, recordando que es un vecino, un compatriota.
Fuentes consultadas
Aristóteles (2010). La Política. Ediciones Libertador. (Obra original publicada ca. 350 a. C.).
Cornella, A. (2010). Infoxicación: Buscando con sentido en la red. Infonomía.
Debord, G. (1995). La sociedad del espectáculo (J. L. Pardo, Trad.). Pre-Textos. (Obra original publicada en 1967).
Schmitt, C. (2009). El concepto de lo político (R. Agapito, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1932).
Wolin, S. S. (2008). Democracy Inc.: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism. Princeton University Press.
Medio de comunicación consultados
El Destape (8 de febrero de 2026). La farsa del IPC de Milei: Cómo se manipulan los números para el show. https://www.eldestapeweb.com/economia/inflacion/la-farsa-del-ipc-de-milei-2026280520
La Vanguardia (6 de marzo de 2026). La inteligencia artificial en X da como falsos vídeos reales de la guerra en Irán. https://www.lavanguardia.com/vida/20260306/11482600/inteligencia-artificial-x-da-falsos-videos-reales-guerra-iran.html306/11482600/inteligencia-artificial-x-da-falsos-videos-reales-guerra-iran.html




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