Sombras en Myanmar: Una Inmersión Profunda en la Crisis Política y Humanitaria
- Franco E. Dorinzi

- 4 may 2024
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En los últimos años, Myanmar ha sido testigo de una crisis política y humanitaria de proporciones alarmantes. Lo que una vez fue un país lleno de esperanza tras décadas de dictadura militar, se ha visto sumido en la oscuridad nuevamente, con un golpe militar que ha desencadenado una ola de represión y violencia.
Un país con más de 13 mil años de historia, abundantes recursos naturales y una posición geoestratégica importante. Se encuentra en el sur de Asia y limita al norte con China e India, al este con Laos y Tailandia, y al oeste con Bangladesh. Posee 676,578 km² de territorio y cuenta con más de 59 millones de habitantes, siendo uno de los países menos densamente poblado de la región.

Es común encontrar que se denomina al país como “Birmania”, lo cual no es totalmente incorrecto ya que es la denominación histórica del territorio, pero en 1989 la Junta Militar que gobernaba sobre el territorio decidió cambiarle el nombre a República de la Unión de Myanmar.
El Estado es independiente desde 1948 y desde entonces ha estado bajo un proceso de crisis política y social casi ininterrumpido que en la actualidad continúa presente. A continuación elaboraremos un breve repaso histórico de la situación política del país para luego desarrollar dos momentos, la situación actual y el genocidio perpetuado en la última década.
La Independencia de Birmania hasta la consolidación de la Democracia
El periodo comprendido entre 1948 y 1988 en Birmania estuvo marcado por una serie de eventos políticos y sociales que tuvieron un impacto significativo en el desarrollo del país. Tras obtener la independencia del Reino Unido en 1948, Birmania se embarcó en un camino hacia la democracia, pero este proceso estuvo plagado de desafíos y conflictos internos.
Después de la independencia, Birmania adoptó una forma de gobierno democrático liderado por el Partido de la Liga Nacional para la Democracia (PNLD). Sin embargo, la democracia en Birmania fue frágil desde el principio debido a tensiones étnicas, luchas políticas internas y desafíos económicos. Esto condujo a un ciclo de inestabilidad política y militarización creciente.
En 1962, el general Ne Win llevó a cabo un golpe militar, derrocando al gobierno democrático e instaurando un régimen militar autoritario. Durante esta era, conocida como el "Período Neutro", Birmania experimentó políticas económicas desastrosas, incluida la nacionalización de la economía y la adopción de políticas socialistas. Esto resultó en un estancamiento económico y aislamiento internacional.
En 1988, la frustración generalizada con el gobierno militar, exacerbada por la represión política y el deterioro de las condiciones económicas, culminó en un levantamiento popular conocido como la Revolución 8888. Este movimiento fue liderado principalmente por estudiantes y monjes budistas y exigía reformas democráticas y el fin del gobierno militar.

Tras la brutal represión del levantamiento de 1988, el gobierno militar consolidó su poder y mantuvo un control estricto sobre la sociedad birmana. Esto incluyó la imposición de leyes draconianas, la detención de líderes políticos y activistas, y la censura de los medios de comunicación. Myanmar se convirtió en un estado paria a nivel internacional, enfrentando sanciones y aislamiento diplomático.
En 2010, el gobierno militar llevó a cabo unas elecciones consideradas por muchos como fraudulentas, que llevaron al poder a un gobierno civil encabezado por exmilitares reformistas. Aunque este gobierno implementó algunas reformas políticas y económicas, el poder real seguía en manos de los militares. En 2015, Myanmar celebró unas elecciones generales históricas que llevaron al poder a la líder de la oposición, Aung San Suu Kyi, y su partido, la Liga Nacional para la Democracia (NLD).
El Gobierno Democrático y las dos caras de San Suu Kyi
Aung San Suu Kyi es una política birmana nacida en 1945, hija del líder independentista Aung San. Se convirtió en una figura prominente en la lucha por la democracia y los derechos humanos en Myanmar. Fundó la Liga Nacional para la Democracia en 1988 y pasó muchos años bajo arresto domiciliario por su activismo político. Ganó el Premio Nobel de la Paz en 1991. En 2015, su partido ganó las elecciones generales, y se convirtió en la Consejera de Estado.

A pesar de la esperanza inicial de un avance democrático, el gobierno de Aung San Suu Kyi enfrentó críticas por su manejo de la crisis de los rohingyas en el estado de Rakhine, así como por la falta de avances en la reconciliación étnica y las reformas democráticas.
El Genocidio de la Población Rohingya
Los rohingyas son un grupo étnico musulmán que ha enfrentado una larga historia de persecución en Myanmar. Mayormente han vivido en el estado de Rakáin, en la costa oeste del país, históricamente conocido como Arakan. Se estima que su población ronda el millón de personas. Hablan el idioma rohinyá, un dialecto del bengalí, y tienen fuertes vínculos culturales con Bangladesh, país vecino. A lo largo del tiempo, han sufrido discriminación y violencia por parte del gobierno y grupos budistas locales. Esto ha incluido restricciones a la ciudadanía, desplazamiento forzado, violencia sexual y otras violaciones de derechos humanos. Como resultado, muchos rohingyas han huido de Myanmar, buscando refugio en países vecinos.
De octubre de 2016 a enero de 2017, hubo una represión militar en respuesta a ataques de rohingyas armados contra puestos de policía. Este hecho conllevó a matanzas indiscriminadas, aldeas incendiadas, menores golpeados y violaciones colectivas de mujeres, siendo estos algunos de los crímenes documentados. La investigación de la ONU se centró en esta campaña militar y, a pesar de las solicitudes de acceso al país, el gobierno nunca respondió a las peticiones, demostrando complicidad con los hechos.

Más de 725,000 personas huyeron del estado de Rakhine hacia Bangladesh, formando uno de los mayores campos de refugiados del mundo, y miles fueron asesinados. Aunque los investigadores de la ONU no tuvieron acceso directo a Myanmar, recopilaron testimonios inéditos de víctimas de la violencia antes de su huida. Antes de 2017, aproximadamente un millón de rohingyas vivían en el estado de Rakáin, pero a mediados de 2018, solo quedaban unos 300 mil.
En marzo de 2022, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, reconoció oficialmente el genocidio perpetrado contra los rohingyas entre 2016 y 2017. La presidenta ganadora del Nobel de la Paz no ayudó a la minoría étnica, no permitió a los organismos internacionales interceder y no emitió comunicado alguno sobre la masacre cometida por el ejército.
Situación Actual
En febrero de 2021, los militares llevaron a cabo un golpe de Estado, deteniendo a líderes civiles y declarando el estado de emergencia. Desde entonces, Myanmar ha sido testigo de protestas masivas, represión violenta por parte de las fuerzas de seguridad y un deterioro aún mayor de la situación humanitaria y de derechos humanos.

A finales de 2023, las protestas, principalmente de la juventud, abarcaron más áreas del país y el gobierno militar de Myint Swe anunció el temor a la sedición y fragmentación del territorio. Hoy en día, el conflicto sigue activo y los organismos internacionales de Derechos Humanos temen una nueva violación de derechos a minorías desprotegidas.




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