El futuro geopolítico de la Antártida: Del Tratado de 1959 a la carrera por el 2048
- Gonzalo Germinario

- 15 sept 2025
- 7 min de lectura
La Antártida desde siempre ha resultado ser una región sumamente intrigante para la humanidad y la ciencia. Desde fines del siglo XIX esta región ha sido objeto de investigaciones y expediciones para averiguar qué escondía este gélido continente. Hoy en día, la misma se puede llegar convertir en un escenario más de disputa dentro del gran tablero geopolítico de nuestros días. Los recursos allí presentes la convierten en una región sumamente atractiva para las potencias actuales, lo que las podría empujar en un futuro no muy lejano a una carrera o incluso un conflicto por el control de los mismos.
¿Qué es el Tratado Antártico?
El 1 de diciembre del año 1959 se firmó en Washington lo que se conoce como el Tratado Antártico. El mismo fue firmado por un total de 12 países, entre ellos, Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Sudáfrica, la Unión Soviética (actual Rusia), Reino Unido y Estados Unidos. En el Tratado se estipula la total prohibición de la actividad militar y nuevos reclamos territoriales, a la vez que se fomenta la cooperación científica entre los países.
Con el pasar de los años, el Tratado Antártico se ha ido complementando con otros acuerdos que detallan sus disposiciones, entre ellos, el Protocolo de Madrid de 1991. Enfocado en la prohibición de la minería y la extracción de otros recursos, con la excepción de que sea para fines científicos. Dicho protocolo entrará en revisión en el año 2048, cuando se debata acerca de seguir con el mismo o flexibilizarlo, dando lugar a la posible explotación de los recursos antárticos.

Valor estratégico de la Antártida
La Antártida representa un valor estratégico muy grande en la comunidad internacional, yendo desde lo energético hasta la comunicación satelital. Durante el año 2024, se informó del descubrimiento de vastísimas reservas de hidrocarburos en la Antártida por parte de Rusia. Dichas reservas se consideran que tienen un valor estimado de 511 mil millones de barriles de petróleo, siendo una reserva 30 veces mayor que Vaca Muerta. Este hallazgo se encuentra localizado en la zona de reclamación territorial de Argentina, que a su vez se encuentra en disputa con Chile y Reino Unido.
Pero como si fuera poco, según estimaciones, se considera que la Antártida también podría llegar a albergar importantes reservas de otros minerales estratégicos como carbón, cobre, oro, uranio, entre otros.
El agua dulce, por su parte, también abunda en la región, según investigaciones se estima que posee las mayores reservas de agua dulce del mundo. Recientemente, investigadores rusos han logrado descubrir un lago de agua dulce de tamaño similar al Lago Ontario, el cual cuenta con una extensión de 19.529 km2, lo que nos da un pequeño vistazo acerca de las enormes reservas de agua dulce que alberga la Antártida.
Por otro lado, a pesar de que la posición geográfica de la Antártida resulte poco estratégica, debido a su lejanía y su clima extremo, presenta un posicionamiento clave para la infraestructura satelital y de comunicaciones, permitiendo estaciones terrestres que cuenten con una conexión estable a satélites en órbitas polares.
Geopolítica en la Antártida
Actualmente, la Antártida se encuentra disputada por las ambiciones geopolíticas de dos actores en particular, Rusia y China. Estos dos países buscan ganar cada vez más influencia dentro de la región antártica a través de su presencia allí, permitiéndoles estar en una mejor posición para cuando se dé lugar a la revisión del Protocolo de Madrid.
China, actualmente, es el que presenta mayor interés en la Antártida, y en estos últimos años ha empezado a reforzar su presencia en la región. El gigante asiatico cuenta con un total de cuatro estaciones de investigación en la Antártida, de las cuales únicamente dos se encuentran operativas durante todo el año. Actualmente, se encuentran construyendo una quinta estación de investigación en el mar de Ross, en la parte sur de la Antártida.

A su vez, China se encuentra perfeccionando sus rutas de acceso a la región, caracterizada por su difícil accesibilidad, gozando de la posesión de cuatro rompehielos. Colocándose en una gran ventaja comparativa frente a otras potencias antárticas como Estados Unidos, que posee solamente dos rompehielos antiguos, y Australia que únicamente posee un rompehielos que presenta problemas de reabastecimiento. Sin embargo, las ambiciones de China no se quedan ahí. El gigante asiatico se está preparando para construir este año su primera pista aérea permanente en la Antártida, permitiéndole aumentar la cantidad de personas y suministros que puede transportar hacia esta gélida región.
Como mencioné anteriormente los sistemas de navegación satelital como, GPS (Estados Unidos), BeiDou (China), Galileo (Europa) y GLONASS (Rusia), necesitan para su correcto funcionamiento de receptores ubicados en la Antártida. Pero a pesar de que estos sistemas son fundamentales para la investigación científica, también se pueden llegar a emplear para fines militares. China ha equipado sus estaciones de investigación con equipo BeiDou, el cual se utilizaría para mejorar la precisión de los mapas meteorológicos. Sin embargo, se teme que China le esté dando un doble uso a dicho sistema satelital.
Por su parte, Rusia también cuenta con múltiples repetidores satelitales e instalaciones del sistema de navegación satelital GLONASS, el cual, al igual que China, se estima que puede estar siendo utilizado para un doble uso. A pesar de eso, Rusia ha tenido una mayor presencia que China dentro de la Antártida, contando actualmente con un total de diez estaciones de investigación, de las cuales cinco se encuentran abiertas durante todo el año. Sin embargo, actualmente muchas de estas estaciones se encuentran en mal estado, y Moscú se presenta incapaz de renovarlas debido a los límites financieros que está sufriendo a causa de la guerra con Ucrania, dificultando su presencia efectiva en la Antártida.

Los intereses geopolíticos tanto de China como de Rusia se encuentran orientados hacia una flexibilización del Protocolo de Madrid, para permitir la explotación de los recursos naturales que se encuentran en la Antártida. Estados Unidos, en cambio, resulta beneficiado por el status quo actual.
Para empezar, Estados Unidos se encuentra en desventaja frente a Rusia y China en la Antártida, ya que gozan únicamente de tres estaciones de investigación y cuentan únicamente con dos rompehielos, el Polar Star, que ya tiene casi 50 años, y el Healy, que opera principalmente en el Ártico, dificultando la presencia estratégica de Estados Unidos en la región.
Por otra parte, la flexibilización del Protocolo de Madrid podría llevar a una militarización de la Antártida, a causa de la creciente lucha por los recursos allí presentes. Esta situación a Estados Unidos no le convendría ya que pondría en riesgo el paso de aviones y barcos por el paso de Drake, al igual que la Antártida podría ser utilizada como una estación de monitoreo de China o Rusia, e incluso, en el peor de los casos, se podría dar lugar a la colocación de misiles que podrían ser utilizados para atacar a Estados Unidos o a algún aliado.
El papel de la Argentina
Argentina tiene presencia permanente en la Antártida desde el año 1904, siendo el primer país en tener presencia permanente en el continente blanco. Hoy en día, el país cuenta con un total de 13 estaciones de investigación en la región, lo que demuestra la fuerte presencia que tiene Argentina en comparación con otros países. Pero la relevancia de Argentina resulta que va más allá de su mera presencia en la región, las grandes potencias se disputan su apoyo debido a su gran posición estratégica frente a la Antártida. La provincia de Tierra del Fuego garantiza un acceso directo a la Antártida a través del paso de Drake, siendo una de las pocas vías marítimas que conectan el océano Pacífico y el Atlántico.

En los años 2009 y 2023 Argentina ha sido presionada por China para construir en Tierra del Fuego puertos multipropósitos con potencial uso militar. Dichas presiones no surtieron efecto alguno, frustrando los planes de China para facilitar su acceso a la Antártida y una posible ruta alternativa al Canal de Panamá en caso de conflicto. Desde abril de 2024, el gobierno argentino mostraría un acercamiento a Estados Unidos en su política antártica, luego de que se anunciase la construcción de una base naval en Tierra del Fuego con participación estadounidense, mostrando un claro distanciamiento con el régimen chino.
Futuro del Protocolo de Madrid ¿conflicto o cooperación?
Actualmente, el futuro del Protocolo de Madrid presenta dos posturas opuestas: por un lado China y Rusia buscan flexibilizarlo para así lograr la explotación de los recursos antárticos; mientras que Estados Unidos busca mantener el status quo hasta ahora presente dentro de la región. Esta disputa empezará a ganar cada vez más intensidad a medida que nos acerquemos al año 2048, en donde las potencias buscarán hacer valer sus intereses sobre la región.
Sin lugar a duda, la flexibilización de dicho protocolo daría lugar a una gran lucha y competición por los vastísimos recursos de los cuales goza la Antártida, presentando no solo a una lucha entre las potencias anteriormente mencionadas, sino que también podría despertar disputas entre los países que tienen reclamos en la región. Argentina, por ejemplo, se podría ver involucrada en conflictos con Chile y Reino Unido, ya que ambos presentan reclamaciones territoriales sobre el mismo sector antártico que Argentina, el cual, cabe recordar, presenta grandes reservas de hidrocarburos. Trayendo un escenario de completa hostilidad y competencia en la Antártida.
La disputa por la Antártida y sus recursos presentaría un gran problema para la seguridad internacional, pero aún así gran parte de los países parte del Tratado Antártico presentan la voluntad de mantener a la Antártida como una región abocada a la cooperación e investigación científica, lo que de momento aleja los temores de un futuro enfrentamiento.
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