Analizo cómo en 2025 la Generación Z protagoniza levantamientos en ocho países (como Nepal y México), alzando la bandera de One Piece como símbolo de resistencia. Observo que, mediante plataformas digitales, articulan un movimiento transnacional contra la corrupción. Sostengo que la cultura pop se ha convertido en un lenguaje político universal, uniendo demandas de justicia y libertad que logran desafiar exitosamente a las viejas estructuras de poder.